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Descubrir tu pasión lo cambia todo

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En 2014 tuve la oportunidad de asistir a la conferencia “Descubrir tu pasión lo cambia todo” impartida por Sir Ken Robinson en la ciudad de Monterrey, quien es uno de los educadores más influyentes en el panorama educativo internacional.

Sir Ken Robinson por BLS Group

Tal vez algunos de ustedes no están familiarizados con las ideas de este genial educador, conferencista y escritor inglés, así que en pocas palabras les puedo comentar que ha realizado importantes contribuciones al campo de la educación en temas como el desarrollo de la creatividad y la innovación educativa, las cuales han revolucionado la manera en que concebimos la escuela en el siglo XXI.

Estos temas que a simple vista pudieran parecer pesados y hasta tediosos, Robinson los trata con un elegante sentido del humor que hace que la audiencia siempre se la pase muy divertida y salga con toda la motivación para emprender cambios en sus escuelas y en sus vidas.

La intención de compartir estas ideas en este espacio en donde no sólo nos leen docentes, sino también padres de familia y profesionistas de diversas áreas, tiene que ver con el propósito de difundir ideas que nos inspiren y nos permitan tener una visión diferente del potencial –en gran parte inexplotado- de la educación para mejorar la vida de las personas.

Al respecto, Robinson comenta que la mayoría de las escuelas operan bajo ciertos mitos que frenan el desarrollo de habilidades como la creatividad y talentos particulares en los educandos, debido a que su enfoque está puesto principalmente en el aprendizaje académico y en habilidades que se consideran ideales en todos los aprendices. Esto, con la finalidad de que egresen individuos preparados para enfrentar el mundo. Robinson, nos sacude esta creencia de preparación para el futuro que impera en las escuelas cuando nos pregunta “¿Cuál es la finalidad de preparar a los niños en habilidades que creemos les serán de utilidad dentro de unos 20 años cuando el mundo en que vivimos cambia a un ritmo desenfrenado y de una manera poco predecible e inestable?”. Por ejemplo, “¿quiénes de ustedes están viviendo la vida que habían planeado cuando tenían 15 años?”.

Creo muy pocas personas podrían contestar “sí” a esta última pregunta.

Desde los 15 años hasta ahora que nos encontramos en nuestra vida adulta muchas cosas han sucedido que nos han hecho cambiar de dirección, a pesar de que muy probablemente la sociedad intentaba movernos a todos hacia el mismo camino: completar estudios hasta la universidad, trabajar, casarse y formar una familia. La verdad es que el camino aunque semejante para algunos, nunca será igual, pues nos vamos formando en la medida que lo vamos recorriendo, además por mucho que intentemos planear nuestro trayecto, el sendero es en realidad desconocido.
Cuando apenas estamos empezando a asimilar la idea de un futuro difícil de predecir, Robinson nos lanza otra pregunta que nos deja pensando en mil cosas más: “¿No sería mejor ayudarles a los estudiantes a encontrar para qué cosas son realmente buenos, qué es lo que los motiva, qué les interesa?” Parece detectar el atisbo de interés que esta interrogante parece despertar en los presentes por lo que rápidamente empieza a sacar la artillería pesada dejándonos con la convicción de que cuando salgamos de la conferencia, ya nunca volveremos a ver el mundo con los mismos ojos.

Y así es, porque después de procesar este torbellino de ideas, ya no podemos concebir que se siga limitando el talento de los estudiantes a unas cuantas habilidades “deseables” cuando este es inmensamente diverso. Como padres, no tenemos derecho a imponer a los niños el cumplimiento de nuestras propias expectativas, aquellas que quisimos lograr en algún momento, pero que no tuvimos la oportunidad de cultivar o bien, como maestros seguir enseñando con oídos sordos a las necesidades e intereses de cada uno de nuestros alumnos por comodidad o miedo a cuestionar el currículum establecido.

Todos tenemos talentos que hemos desarrollado en mayor o en menor grado, pero eso no es suficiente para tener éxito en la vida o para ser feliz. Hace falta encontrar el punto en donde estos convergen con nuestras pasiones, aquello que nos hace sentir que estamos en congruencia con nuestra esencia y con quiénes somos verdaderamente.

¿Estamos felices con nuestra profesión y nuestro trabajo?, ¿estamos ahora en donde realmente quisiéramos estar?, ¿qué nos detiene de ir tras nuestras metas personales?

Nunca es tarde para empezar a perseguir nuestros sueños, ya hemos invertido gran parte de nuestra vida intentando contener nuestra esencia cuando todo sería más sencillo si la dejáramos fluir…

Fragmento de la conferencia “Los colegios matan la creatividad” por Sir Ken Robinson.

 


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